Escuché a alguien decir que las personas sanas sanan, los exitosos alientan, los bellos elogian, los felices inspiran y que quienes no tienen nada que ofrecer critican, chismosean y joden.
Entonces me puse a pensar...
¿A quién tengo a mi alrededor?
Porque, ahora mismo, ¿quién no está un poco roto, agrietado o simplemente siente que le falta algo? Y no me refiero solo al tornillo que a todos nos falta.
¿Con quién quiero compartir mis éxitos y mis fracasos, mis debilidades, mis miedos y mis inseguridades?
¿Con quién quiero disfrutar de mis gustos y disgustos?
¿A quién le voy a dar a conocer mis locuras y mis particularidades? Esas que tanto me acompañan y que, por momentos, me avergüenzan porque no encajan con la imagen que quiero proyectar de una persona normal (¿sana?).
¿Será, entonces, que no estoy sana ni soy feliz, bella o exitosa? Pero, si eso fuera cierto, ¿quiere decir que soy criticona, chismosa y que me gusta joder?
¡Oh, my God!
¿Y quienes me rodean son iguales que yo?
¡Caigo desmayada!
¿O será que, en realidad, soy normal y no necesito sanar nada, sino simplemente aprender a vivir con lo que soy; con mi rara tristeza y mis soledades, con mis gustos que no encajan con la edad que tengo, o con mi deseo de tener más, pero sin querer esforzarme para conseguirlo?
Responderme eso va a estar de culos. Me tapo los ojos con la mano izquierda y respiro profundo.
¿Será que quienes me rodean están sanos a su manera y no están buscando que yo los sane de nada, mientras yo aquí creyéndome la sanadora?
Porque, al final, ¿quién no está, ahora mismo, roto o agrietado?
Buscando respuestas que no tienen preguntas mientras espero que operen a Marina.
Cierro la entrada tarareando la canción de los bijūs de Naruto.
Cómo es posible que me sepa los nombres de los bijūs y cuántas colitas tiene cada uno ☺️
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